Honrando el amor a través del futuro
Unos días después, solicité el ingreso al programa de trabajo social que soñaba desde pequeña. Me aceptaron casi de inmediato.
Esa noche, bajo las estrellas, le hablé en voz alta. Le prometí ayudar a mi vez, echarle una mano como él me había echado.
El mayor secreto de mi abuelo no fue el dinero que había ahorrado, sino el inmenso amor que había invertido en silencio para que yo algún día pudiera volar por mi cuenta.