Incluso la mejor dieta es insuficiente sin una hidratación adecuada. El agua ayuda a mantener el equilibrio electrolítico en el cuerpo. Beber regularmente a lo largo del día, y más durante el ejercicio o en climas cálidos, es esencial para prevenir los calambres.
No es necesario forzarlo, pero prestar atención a las señales de sed y tener una botella al alcance ya puede marcar una gran diferencia en la comodidad muscular diaria .
Algunos hábitos sencillos para adoptar
Opte por comidas equilibradas ricas en verduras, incluya frutas secas y verduras verdes varias veces a la semana y recuerde beber suficiente agua. Estas sencillas acciones, repetidas a diario, ayudan a proporcionar a sus músculos lo que necesitan para funcionar correctamente.
Porque cuidar tus músculos muchas veces empieza… en tu plato.