Llegó primero el hijo menor, Ricky, ingeniero, conduciendo una Ford Everest nueva.
Después llegó Sheila, doctora, a bordo de una Fortuner.
Y luego Ben, contador, manejando un Honda Civic.
En el garaje, comenzaron a presumir.
—¡Vaya, Ricky!
¡Otro auto nuevo! —dijo Sheila.
—Claro, ahora soy Project Manager —respondió Ricky—.
Y tú también, doctora, ese auto brilla.
Reían orgullosos de todo lo que habían conseguido.
La llegada del hermano mayor.
En medio de la conversación, llegó el hermano mayor, Kuya Carding.
No llegó en auto, sino en un viejo tractor agrícola.
Vestía una camisa descolorida, un sombrero de palma y botas llenas de barro.
Sus hermanos lo miraron con desprecio.
—¡Por Dios, Kuya! —exclamó Ricky—.
—¡Esto es una reunión familiar, no el campo!
¿Por qué vienes así?
¡Vas a ensuciar toda la casa!
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