Por mucho que las mimes, nada parece funcionar: tus plantas de interior lucen apagadas, sus hojas amarillean y la tierra permanece tristemente húmeda... ¿Y si el problema surge de un pequeño detalle cotidiano que solemos pasar por alto? Antes de rendirte o salir corriendo a comprar un producto milagroso, ten en cuenta que existe un método sencillo, inspirado en los consejos de jardineros apasionados, que podría revitalizar tus plantas. ¿Te interesa? Espera y lo verás.
¿Por qué las plantas se vuelven amarillas y parecen perder su vitalidad?
Hojas blandas, amarilleamiento gradual, tierra que nunca se seca… Estas señales suelen estar relacionadas con buenas intenciones. El exceso de riego, una maceta sin agujeros de drenaje adecuados o una tierra para macetas agotada pueden alterar el equilibrio natural de la planta. El resultado: las raíces no respiran adecuadamente, la humedad se estanca y la planta tiene dificultades para absorber nutrientes. Si a esto le sumamos algunas pequeñas plagas atraídas por la tierra debilitada, el ciclo se vuelve rápidamente difícil de romper.