—Tiene hambre —dijo Júlia, con culpa en la voz—. Le di agua, pero…
Marcelo se inclinó hacia adelante.
—Tiago, para en la primera farmacia. Necesitamos leche en polvo, biberones, pañales… todo.
Y luego, mirando a Júlia:
—Y comida. Lo que tú quieras.
Júlia lo miró como si la frase no tuviera sentido.
—Cualquier cosa —respondió—. Comemos lo que aparece.
Marcelo tragó saliva, pensando en su desayuno de esa mañana, en la mesa llena de opciones, en el desperdicio elegante que nadie cuestionaba.
En la farmacia, Marcelo se sintió ridículo entre pasillos de productos para bebés. No sabía qué marca elegir, qué tamaño, qué era “mejor”. Solo sabía que cada minuto era demasiado.
—Necesito todo para un recién nacido —le dijo a una empleada—. Y para una niña pequeña. Ropa, zapatos… lo necesario. Lo mejor que tenga. No importa el precio.
Volvió con bolsas enormes. Júlia las miró con ojos enormes, casi asustada.
—¿Todo eso es para nosotros?
—Para ustedes —dijo Marcelo—. Para empezar.
En una gasolinera, Marcelo preparó la leche con manos temblorosas usando agua caliente del dispensador. Probó la temperatura en su muñeca como había visto en algún lado.
Cuando le entregó el biberón a Júlia, ella lo sostuvo con reverencia, como si fuera oro. Miguel lo tomó con desesperación. Júlia lo observó beber y, por primera vez, su cara dejó ver algo que no era vigilancia: alivio.

—Gracias —susurró.
Marcelo sintió un nudo en la garganta.
—No tienes que agradecer. Toda criatura merece comer.
El resto del trayecto fue silencioso. Júlia se quedó dormida con la cabeza apoyada en la ventana. Marcelo la miró y se preguntó cuándo fue la última vez que esa niña durmió sin miedo.
Al llegar a la mansión, Tiago habló por el retrovisor, con cautela.
—Señor… la señora Andréia está en casa. ¿Quiere que llame?
Marcelo sintió el golpe de la realidad. Andréia. Su esposa. La mujer que había ido apagándose con cada prueba negativa, con cada silencio en la mesa, con cada noche en habitaciones separadas. Un matrimonio que se había llenado de culpa y de palabras no dichas.
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