De todos los minerales, dos son particularmente importantes para los músculos: el magnesio y el potasio. Desempeñan un papel en la transmisión nerviosa y la relajación muscular. Cuando uno de ellos es deficiente, el músculo puede quedar bloqueado en la contracción, lo que provoca calambres.
Una dieta variada y equilibrada suele ser suficiente para cubrir las necesidades, siempre que sepamos a qué alimentos recurrir habitualmente.
Alimentos ricos en magnesio para favorecer
El magnesio se encuentra principalmente en alimentos vegetales. Las verduras de hoja verde encabezan la lista: la espinaca, la acelga, el brócoli y el calabacín se integran fácilmente en las comidas diarias.
En cuanto a las frutas, los plátanos, los aguacates y los frutos secos como los albaricoques son buenas opciones. Las semillas oleaginosas (almendras, avellanas, anacardos o pistachos) también son valiosas aliadas, al igual que las legumbres (garbanzos, lentejas, frijoles) y los cereales integrales.
El potasio, a menudo subestimado
El potasio es igualmente esencial para el bienestar muscular. Se encuentra en muchos alimentos vegetales, lo que facilita su incorporación a la dieta diaria. Frutas como el plátano, el kiwi, el melón y el aguacate contienen cantidades adecuadas, al igual que las frutas secas y los frutos secos.
Las verduras de hoja verde, las papas y las zanahorias también son buenas fuentes. En cuanto a los productos animales, ciertos pescados, aves y carnes también aportan fibra, lo que facilita una alimentación equilibrada.
La importancia de una dieta variada
Ningún alimento lo puede todo. La diversidad es clave para asegurar una ingesta regular de minerales, vitaminas y otros nutrientes esenciales para el buen funcionamiento muscular. Alternar las fuentes de alimentos, variar los colores del plato y priorizar los alimentos integrales sin procesar suele ser más efectivo que depender de un solo "alimento milagroso".